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Diálogo con Jesús

De pronto se dio cuenta de que no había más dolor, apenas un instante antes sentía que su cabeza iba a estallar, abrió los ojos, algo lo impulsaba a avanzar pero entonces escuchó el llanto detrás de él, se detuvo y miró hacia atrás, fue entonces cuando escuchó su voz, la voz más dulce y amorosa que había escuchado jamás:

- ¿Por qué miras atrás? – preguntó la voz - Tu lugar ya no está allá, debes seguir

- ¡Pero todos están tan tristes! Mira mis amigos, no tuve tiempo de decirles a todos cuanto los quería, de decirles lo importantes que eran para mí

- No te preocupes ¿recuerdas todas las veces que reíste con ellos? ¿esos consejos que les diste justo en el momento preciso? ¿las ocasiones en las que acudiste a apoyarlos sin pensarlo dos veces? Ellos lo saben, no lo dudes

- ¿Y mis hermanos? No saben lo importantes que fueron para mí cuando siendo yo tan pequeño nos quedamos solos. No les di las gracias por estar conmigo y cuidar de mí y lo sabes a ellos les cuesta trabajo encontrarse, necesito pedirles que se mantengan unidos

- Ellos lo harán, tal vez les cueste un poco pero encontrarán la forma porque en cada uno de ellos hay un corazón grande, el amor podrá más que las diferencias, ellos lograrán sanar las heridas del pasado, tu recuerdo les ayudará a lograrlo

- Pero ¿mi mamá? Un hijo no debería irse antes que su madre, no quiero causarle este dolor

- Ella tiene otros hijos, nueras, nietos que aún la necesitan, hay una misión que todavía tiene que cumplir con ellos, se reencontrarán y su amor la mantendrá viva, pero no te preocupes ella encontrará el camino hacia ti porque el amor de una madre es el más grande que existe, ella te sentirá siempre a su lado

Él miró de nuevo y su corazón se estremeció al verla… - ¿Y ella? - preguntó - ¿Qué será de ella? Está destrozada, yo le prometí estar a su lado para siempre no quiero dejarla sola, no puedo dejarla sola

- Tú cumpliste tu promesa, estuviste a su lado para siempre pero tu siempre ya se cumplió. Ella está lista para seguir adelante por sí misma, todavía no lo sabe, le llevará un tiempo darse cuenta pero en su interior vive una fuerza que no conoce y que le permitirá levantarse, seguir adelante y transformarse en una nueva persona, necesita esto para que todo lo que he sembrado en su corazón brote y florezca, para convertirse en la mejor versión de ella misma. Le tengo una nueva misión, hay un camino maravilloso esperándola y tu amor será la fuerza que le permita encontrarlo y vivirlo en plenitud, ella será feliz de nuevo, tal vez se tarde, pero lo logrará.

Su corazón se tranquilizó un poco, pero había algo más, dudó en preguntar, una tristeza enorme se apoderó de él - ¡Mis hijos! Ellos no podrán tener otro papá, tal vez crean que los abandoné, que no luché lo suficiente por quedarme, son demasiado jóvenes aún, tal vez pase el tiempo y dejen de recordarme

- Eso no es posible. Piensa en todas las veces que rieron juntos, que los abrazaste, que les dijiste cuanto los amabas; ¿recuerdas aquellas ocasiones que no se sintieron capaces y que tú los impulsaste a confiar en ellos mismos? ¿todas las veces que secaste sus lágrimas, que los protegiste y luchaste por ellos? No podrían olvidarlo aunque quisieran, ellos sabrán siempre que los amas, te recordarán aún sin darse cuenta porque tu esencia misma está grabada en su corazón. Ellos aprenderán a verte sin mirarte, a escucharte sin oírte y a sentirte sin tocarte. Cuando hablen, cuando miren, cuando amen estarán compartiendo con el mundo lo que tú les diste, lo que tú les enseñaste, lo que tú les dejaste. Y ¿sabes? No serán normales porque yo siembro en el corazón de cada niño, de cada adolescente, de cada joven o persona que pierde a su madre o a su padre una fuerza especial, una capacidad diferente para vivir, ellos serán testigos del amor y al seguir tu ejemplo se convertirán en grandes personas ¡cumpliste tu misión, confía en mí!

La voz guardó silencio por un momento y le dijo – Dame tu corazón, aquí ya no lo vas a necesitar – él se lo entregó y vio como con extremo cuidado lo dividía en pequeños pedazos, se sorprendió cuando vio la cantidad de pedazos que se acumularon ¡cómo un corazón era capaz de dividirse en tantos fragmentos! Una vez que terminó le explicó:

- Voy a sembrar un pedacito de tu corazón en el alma de cada una de las personas que te amaron en la tierra, es un pedacito muy pequeño pero irá creciendo poco a poco como lo hace una semilla, florecerá y al hacerlo llenará el vacío que ahora sienten, tú estarás siempre con ellos y yo no los dejaré solos ni por un momento.

La voz lo llamó por su nombre y al escuchar eso su alma se calmó por completo, la tristeza desapareció, al fin pudo dejar de ver atrás y al voltear lo miró y enseguida lo reconoció ¡era él! ¡era Jesús! Lo había soñado tanto, lo había esperado tanto y al fin estaba cara a cara con él, se lanzó a sus brazos y experimentó un amor que no había sentido jamás, un amor inmenso, sin dolor, sin pesar, sin sombra de tristeza, sin limitaciones ¡era libre al fin! Todavía abrazado a él miró a su alrededor y se dio cuenta de que estaba en el lugar más hermoso que había visto jamás, fue entonces cuando lo supo, lo había logrado ¡estaba de regreso en casa!

En memoria de Carlos Ortiz Parga (1969-2017)



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