Aceptar
- Celina Robles Montiel

- hace 8 horas
- 3 Min. de lectura
“Tarde o temprano todos tendremos que renunciar a la esperanza de un pasado mejor.”
Me topé con esta idea hace poco, leyendo el libro “Mirar al Sol” de Irvin Yalom y me resonó profundamente porque creo ilustra el punto de partida hacia la aceptación.
¡Cuánto tiempo he pasado tratando de cambiar lo que ocurrió para convertirlo en lo que yo hubiera querido que fuera! Entendí que de alguna manera los porques y todas las preguntas sin respuesta que me he hecho tenían esa finalidad, tratar de cambiar el pasado, pero haga lo que haga, no hay nada que pueda modificar ni un ápice de lo que pasó hace apenas un instante.
Así que un día me cansé, me rendí y dejé de pelear, lo que pasó sí pasó, lo que no pudo ser no fue y lo que se terminó ya no está, pero tampoco gano nada haciendo de cuenta que no me importó o que no fue tan terrible, descubrí que a veces me costaba aceptar, por que hacerlo, implicaba dejarme atravesar por el dolor, con el temor de que tal vez ya no podría salir de ahí, sin embargo en realidad es al revés, aceptar es la única forma de avanzar y aceptar implica dejarse atravesar por el dolor, el miedo, la frustración; mirar y agradecer son la semilla que me ayuda todos los días a lograrlo.
¿Pero qué es la aceptación? Definitivamente NO es resignación, porque la resignación es inmovilidad, es darse por vencido, mientras que la aceptación es un punto de partida, es dejar de pelear con lo que sucedió, mirarlo de frente, con todo lo que implica y responder ante eso. La aceptación es un proceso activo y dinámico que me empuja hacia adelante, aceptar no implica mirar “positivamente” lo que ocurrió, no tiene que gustarme, simplemente es dejar de negarlo, de evadirlo, asumir que no tengo ninguna posibilidad de acción sobre lo que ya fue, pero si cuento con la posibilidad de decidir hacer algo a partir de eso.
Hoy le digo a Dios:
“Señor ACEPTO todo lo que pasó, lo que ME pasó, lo que sentí, lo que viví y lo que resultó a partir de cada una mis decisiones y de mis actos, de las decisiones y acciones de otros y de las circunstancias que provocó la vida siendo simplemente eso: la vida y renuncio a querer cambiarlo.”
Hoy he asumido además que Dios me creó libre y siempre respeta mi libertad, por lo cual muchas cosas de las que me han pasado fueron consecuencia de mis decisiones y acciones. Reconozco que en el ejercicio de mi libertad he cometido errores y le dado la espalda a Dios al dejar de creerle y de confiar en que Él ve cosas que yo no y que sabe lo que es mejor para mí. Me doy cuenta de que muchas veces fui débil, me dejé llevar por el miedo, por la ignorancia, por el egoísmo y desde ahí me hice daño a mí misma, permití que otros me dañaran y yo también afecté a otros, pero hoy también acepto que muchas otras veces fui capaz de sobreponerme a todo eso, que confié en Dios, le creí y pude hacer cosas maravillosas por mí y por los demás.
Sin embargo, no todo dependió de mí, también acepto que me tocó encontrarme con personas cuyas decisiones y acciones me lastimaron, me hicieron sentir rechazada, despreciada, traicionada, invisible pero que también hubo otras personas que me miraron y libremente decidieron hacer cosas maravillosas por mí, algunas que no hubiera esperado jamás.
Pero todavía hay más, también acepto que la vida siendo vida, me presentó circunstancias que no estuvieron en mi control ni en el de nadie más, algunas fueron terriblemente adversas, limitantes, atemorizantes pero también acepto que en muchos otros momentos de mi vida parece que estuve en el lugar correcto en el momento indicado.
Reconozco que me han pasado cosas que no hubiera querido que me pasaran, algunas de ellas me rompieron, pero me pasaron otras maravillosas que no hubiera creído que fueran para mí, hoy se que ambas realidades coexisten en mí y ninguna niega a la otra.
¿Qué hacer con todo eso? Hoy de la mano de Dios decido libremente responder ante todo eso en fe y desde el amor porque puedo darme cuenta de que detrás de cada adversidad hay una promesa de vida, que Dios en su infinita bondad puede hacer algo bueno que cada una de las experiencias de mi vida si yo se lo permito, que hacerlo me hace tomar conciencia de que no soy víctima sino protagonista, pero para eso he de continuar al siguiente paso SOLTAR.





Comentarios