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El camino del amor

¿Nadie te ha dicho te amo hoy? Caminamos por la vida tratando de encontrar el amor, luchando por alcanzarlo, pero muchas veces sentimos que se nos esconde, que no quiere encontrarnos o que lo encontramos y se nos escapa, es tan necesario sentirnos amados y tan fácil sentir que no somos suficientes, que no merecemos el amor o que tenemos que hacer esfuerzos enormes para obtenerlo o para conservarlo, pero lo que pasa es que no sabemos donde buscarlo, no nos damos cuenta de que siempre lo hemos tenido.

Te preguntarás ¿Dónde está? ¿Cómo puede ser que lo tenga si esa persona que amo no me ama o ese ser querido que me amó tanto ya no está conmigo? Levántate, párate frente el espejo y lo verás: el amor está en ti, el amor eres tú porque Dios que es la fuente de todo amor vive en ti ¡él te amó primero! ¡Mírate! Eres obra del amor de Dios, él te creó con todo lo que eres y todo lo que hay en ti es importante, aún eso que no te gusta de ti, aún esas culpas e inseguridades que agobian tu corazón, aún tus errores, tus fallas, si tú te dejas tocar por él como la pieza de mármol se deja tocar por el escultor, él lo usará todo para transformarte en una maravillosa obra de arte.

Descubre a Dios en ti, ámalo y a partir de ahí ámate con locura porque la única forma de amar a los demás y de ser amado, es amando a Dios y amándote a ti primero. Jesús nos dice “Les doy un mandamiento nuevo ámense unos a otros así como yo los he amado.” (Jn 13,34) y cuando le preguntaron cuál era el mandamiento más importante de la ley respondió: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente…El segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” (Mt 22,37-39)

Para vivir el amor es necesario sentir el amor de Jesús en el corazón, para amarte a ti mismo y de ahí poder amar y ser amado por los demás. ¿Cómo te ama Jesús? Te ama desde la aceptación, sin condiciones, sin juicios, te ama sin esperar nada de ti, te espera a ti, te quiere sanar y te quiere dar la vida. Ámate como te ama Jesús y de esa manera podrás entregar y recibir amor, porque la fuerza que te da el amor de Dios te permite salir de ti mismo para encontrarte con el otro sin miedo, sin dependencias, sin pretensiones, abre tu corazón a Jesús y te dará la capacidad de convertirte en vehículo del amor hacia el mundo.

Dice Jorge Bucay que los principales enemigos del amor son el miedo y la culpa y creo que tiene razón, por lo cual creo también que el camino hacia el amor parte del agradecimiento, la confianza y el perdón. ¿Quieres sentir el amor de Dios? ¡Agradece! Levántate todos los días y da gracias por todo lo que pasa a tu alrededor, no importan las circunstancias que te esté tocando vivir, Dios siempre encuentra la manera de darte muestras de su presencia, da gracias porque respiras, por la luz del sol, por la comida en tu plato, por tu familia ¡agradécelo todo! Convierte el agradecimiento en un hábito y tu vida se transformará porque te darás cuenta de la cantidad enorme de regalos que Dios te entrega a diario.

¡Confía! Suelta el control, da lo mejor de ti mismo con paz, haz lo que te toca y deja que Dios se encargue de lo demás. Si las cosas no salen como esperas, si la vida te cambia los planes, no te resistas, confía y deja que Dios te marque una nueva ruta, él ve cosas que tú no ves, pero siempre buscará lo mejor para ti en la otra vida y en esta. Acepta lo que pase y no tengas miedo de equivocarte porque si así fuera Dios encontrará la manera de que vuelvas al camino correcto.

¡Perdona! Que importante es el perdón, pero antes que nada perdónate a ti aprende de tus errores, levántate de tus fracasos y sigue adelante. Deja de pensar que Dios te juzga, que te culpa, que te desprecia o que se decepciona de ti, un padre no juzga a sus hijos, un padre amoroso quiere que sus hijos regresen al buen camino para que sean felices, Dios te ama y quiere que seas feliz, el pecado es todo aquello que nos aleja de Dios y no podemos ser felices lejos de él, Dios simplemente quiere que regreses para que seas feliz, él no te rechaza, somos nosotros los que voluntariamente nos alejamos de él, regresa a casa como el hijo pródigo y tu padre te recibirá con los brazos abiertos.

Agradece, confía, perdónate y de esa forma aléjate del miedo y de la culpa para que puedas sentir el amor de Dios, te ames a ti mismo y logres amar a los demás porque el amor no se encuentra, no se alcanza, el amor ya lo tienes, simplemente vívelo.

¿Quieres vivir el amor? Simplemente levántate hoy y ama, ama con locura, ama aceptando, agradeciendo, confiando y perdonando porque como decía San Agustín la medida del amor es amar sin medida.



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