Guarda todo en tu corazón
¿Has escuchado alguna vez a alguien que, al recordar un evento de su pasado, diga algo parecido a “Era feliz y no lo sabía…”? Yo lo he escuchado varias veces y justo el otro día me sorprendí diciéndome esa frase al recordar una época concreta de mi vida; en realidad creo que se trata de una frase hecha que muchas veces repetimos sin ponerle mucha atención, pero hoy, después de mucho trabajar en mí, he desarrollado una capacidad que antes no tenía: la de saber escucharme y fue eso lo que me permitió notar que al decirlo asomaba en mi corazón un dejo de nostalgia y algo de tristeza por mi presente, lo que me invitó a reflexionar al respecto.
Lo que más me impactó fue darme cuenta de que eso no podía ser verdad, porque para mí un elemento indispensable de la felicidad es la conciencia, por lo tanto, si yo no sabía que era feliz, en realidad no lo era, por lo cual lo correcto sería decir que “pude ser mas feliz y no lo fui.”
¡Qué descubrimiento tan fuerte! Pude haber sido mucho más feliz y no lo fui, o al menos no lo aproveché como debiera, eso me causa frustración y tal vez un poco de enojo, no puedo volver al pasado a hacer lo que no hice, pero ¿puedo hacer algo diferente hoy con eso que aprendo? ¿Será que hoy, en este momento, soy feliz y no me doy cuenta?
La felicidad es un concepto difícil de definir, definitivamente no es lo mismo que la alegría y creo que no es algo que se alcance sino algo que se va construyendo en el camino, pero me parece que las cosas más sencillas de la vida contribuyen en gran medida a experimentarla.
“María, por su parte, conservaba todas esas cosas y las meditaba en su corazón.” Lc 2,19
Al reflexionar sobre este tema, justo me vino a la mente este versículo del Evangelio de Lucas, nunca me había puesto a pensar en el sentido profundo de esta frase, pero creo que María nos da una lección de vida muy simple, que está al alcance de todos y que tiene un valor increíble ¿cómo lograr ser más feliz? Creo que el primer paso es precisamente eso “guardar y meditar cada cosa que nos pasa en el corazón”.
Poner atención y apreciar cada instante de nuestra existencia, meditar en los colores, aromas, sabores y sensaciones de cada experiencia, tomarnos el tiempo de saborear el café de la mañana, sentir el viento en la cara, mirar el color del cielo, escuchar la voz de los que amamos y memorizarla, no con la mente, sino con el corazón.
¿Cómo se siente abrazar a esa persona que tanto amas? La próxima vez que lo hagas, cierra los ojos y siéntelo en el cuerpo y en el alma, si un día esa persona ya no está físicamente, ese recuerdo te unirá a ella o a él para siempre.
Hoy estoy haciendo un esfuerzo consciente por poner atención para lograr guardar y meditar cada experiencia que vivo en mi corazón, para no pasar por la vida de prisa y sin mirar. Definitivamente mi vida no es perfecta, hay cosas que no me gustan, problemas que no quisiera tener, retos que no me apetece enfrentar, personas que extraño con toda el alma y tristezas que se han vuelto parte de mí, pero también hay ángeles a mi alrededor que acompañan mi camino, vistas hermosas, caricias al corazón que llegan de donde menos espero y sorpresas que le dan color a mis días, siento que la felicidad es una rara mezcla de todo eso.
Hoy quiero tomarme un momento, mirar a mi alrededor con el corazón y poder decir: SOY FELIZ Y LO SE.






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