Panes y piedras

¿Alguna vez has pedido a Dios algo que consideras muy bueno para ti, por largo tiempo, con todo tu corazón y no te lo ha concedido? Yo sí.

¿Te has cuestionado cómo es posible que siendo algo que parece ser justo lo que necesitas, algo que te haría tan feliz, él que dice amarte tanto, no te lo concede? Yo sí.

Es en estos casos cuando las dudas, la angustia, la incertidumbre me atacan el alma. ¿Será que no lo merezco? ¿Será que no me ama como dice? ¿Será que necesito ser infeliz para agradar a Dios o será simplemente que no existe, que no me oye, que no le importan mis lágrimas?

“Pidan y Dios les dará, busquen y encontrarán, llamen y él les abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, Dios le abre. ¿Acaso alguno de ustedes le da una piedra a su hijo cuando le pide pan? ¿O le da una serpiente cuando le pide pescado? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en los cielos les dará cosas buenas a quienes se las pidan!” Mt 7,7-11.

Dios es nuestro padre bueno de eso no hay duda, pero más de una vez al pedir, al llamar o al buscar sentimos que nos topamos con pared, Dios parece callar, nos sentimos solos en medio de la impotencia y la incertidumbre, pero él nos insiste “pidan y yo les daré” ¿Qué ocurre entonces? Qué en más de una ocasión vemos panes donde hay piedras.

¡Cuántas veces nos confunden las piedras! A veces simplemente nuestras heridas nos ciegan y no podemos ver pero es que ¡hay piedras que se parecen tanto al pan que deseamos! Eso nos confunde porque muchas piedras son muy hábiles para hacerse pasar por pan, así como también hay serpientes con aspecto de apetitosos pescados. A veces incluso el mundo nos ha engañado y crecimos pensando que las piedras son panes y también hay panes que si los comemos terminarán por destruirnos.

Es fácil confundir piedras y serpientes con panes y pescados, pero también es cierto que a veces sabemos que lo que le estamos pidiendo a Dios es una piedra y en el fondo lo que deseamos es que convierta la piedra en pan o la serpiente en pescado, nos cerramos e insistimos en algo que no va a suceder porque no tiene lógica, Dios no va a cambiar la piedra en pan porque ha creado uno o a veces incluso varios panes que son mucho mejores para nosotros que esa piedra a la que nos aferramos ¿por qué renunciar a un pan pleno y verdadero por una piedra que jamás podrá ser pan?

¿Cómo hacemos entonces para saber que pedir si todo es tan confuso? Nosotros tal vez no siempre tendremos forma de distinguirlo, la buena noticia es que Dios sí lo sabe, la solución es la confianza, creerle a Jesús cuando nos dice que Dios, que es nuestro amoroso padre, NUNCA nos dará algo malo cuando le pedimos algo bueno y que SIEMPRE atenderá nuestro llamado.

No te agobies, no pierdas la paz y en el silencio escucha tu corazón que te grita, los anhelos y sueños que hay en lo profundo de tu alma Dios mismo los ha sembrado, él te creó para la plenitud e inspirará en ti lo que necesites para llegar ahí, él quiere lo mismo que tú, sólo que lo que él sabe mucho mejor es DONDE, COMO y CUANDO lo has de alcanzar ¡Dios no te creó para comer piedras o abrazar serpientes! Dios te creó para la plenitud.

Pide, busca, llama con insistencia, tendrás que moverte para encontrar y para recibir, pero hazlo con paz, tómate de la mano de Jesús y deja que él te conduzca para que se abra esa puerta donde está justo lo que has pedido, tal vez en una forma distinta a la que imaginabas o en un tiempo diferente pero confía, no dudes jamás, Dios SIEMPRE, SIEMPRE te responderá. Suelta la piedra, no te aferres a la serpiente porque él no te dará migajas ni imitaciones él tiene todo lo mejor y lo perfecto para tu vida, recuerda que cuando algo se te niega él siempre tiene algo mejor para ti, él convierte el agua en vino y la muerte en vida, tan solo espera y tus ojos verán cosas maravillosas suceder.



232 visualizaciones1 comentario

Entradas Recientes

Ver todo

Las Olas