Mirar el Pasado
- Celina Robles Montiel

- 14 feb
- 4 Min. de lectura
Actualizado: hace 3 días
Como te comentaba en mi publicación anterior, El Pasado, empezaré por hablarte de la primera actitud que he desarrollado: MIRAR, si no la has leído puedes encontrarla en el blog justo antes que esta.
Pero ¿mirar qué? Mirar todo lo que me ha ocurrido, pero de una manera distinta, con nuevos ojos, no desde la cabeza sino desde mi corazón, usando la inteligencia que existe ahí y que está totalmente ligada a mi esencia como ser humano y como hija de Dios.
Empecé por hacer un recorrido por los acontecimientos más significativos de mi vida, lo primero que me pasó fue que me percaté de que había algunos que aparentemente no habían sido tan importantes y que sin embargo habían sido cruciales en mi vida, decidí entonces tratar de dejar a un lado, por un momento, la emoción para observar objetivamente los hechos, sin juzgar, teniendo una actitud abierta, dejándome llevar por una sana curiosidad.
¿Qué pasó en realidad? “No te mientas ni tengas miedo, aquí están solo Dios y tu”, me dije a mi misma, “atrévete a mirar las cosas como fueron”, porque huir del pasado nos convierte en esclavos del miedo. Cuando fue posible, incluso pregunté a otras personas que estuvieron en aquellos momentos ¿vieron lo mismo que yo? ¿había algo de lo que yo no me había dado cuenta? ¿cómo lo vivieron ellos? Curiosamente varias de estas preguntas no me las había hecho nunca, responderlas me trajo varias sorpresas, porque de ahí pasé a preguntarme qué había SENTIDO yo en aquellos momentos, cómo lo había yo experimentado entonces, pero también me llevó a darme cuenta de lo que las personas a mi alrededor habían vivido también, aquello no se trató solo de mí, hubo otras personas que sufrieron o se alegraron con lo que pasó, muchas veces no fui consiente de eso y saberlo me abrió un panorama diferente.
Mirar ¡qué importante es aprender a mirar! ¡Cuántas veces cerré los ojos y cuántas otras el lugar en el que estaba no me permitió ver con claridad!
Hacer este ejercicio me llevó tiempo, lo hice con calma. Dediqué un tiempo en volver a pasar por el corazón lo que sentí en las experiencias hermosas de mi vida ¿Has hecho eso alguna vez? ¿Cerrar los ojos y recordar lo bello que sentiste en ciertos momentos? Si puedes hazlo: vuelve a pasar por el corazón las experiencias bellas y gratificantes de tu vida, eso conecta con la vida.
Tengo que decir también que volver a los momentos difíciles, aquellos cargados de dolor, de vergüenza, de error, no fue fácil, para hacerlo tuve que tomarme fuertemente de la mano de Dios e incluso acompañarme de gente querida y de mi terapeuta, a veces tuve que volver a llorar, pero el resultado ha sido tremendamente liberador, trabajar en mí, está siendo uno de los mejores regalos que me he dado.
Este ejercicio me llevó a tomar conciencia plena de la abundancia y prosperidad de mi vida, abundancia de experiencias y prosperidad de recursos para vivirlas ¿cómo logré atravesar todo lo que me ha pasado? He mirado en mi camino miedo, angustia, dolor profundo y desgarrador, muchas lágrimas, cansancio, trabajo duro, desesperación, muchos fracasos y caídas terribles, pero también he mirado valor, coraje, risas, triunfos, logros, regalos inesperados y muchísimas bendiciones, entre ellas cada ser humano que me ha acompañado a lo largo del camino.
Mirar los acontecimientos de mi vida con la perspectiva que da el tiempo me ha permitido también darme cuenta de lo que resultó de todo aquello, de la forma maravillosa en la que las experiencias de vida se van entretejiendo unas con otras de formas a veces extrañas e inesperadas que muchas veces dan lugar a lienzos tremendamente bellos, algunos extrañamente bellos.
Esta ha sido una experiencia de autoconocimiento extremadamente valiosa, pero todavía más importante que eso es que me ha permitido mirar a Dios a mi lado en todos y cada uno de los momentos de mi vida, aún en aquellos en los que me sentí totalmente sola, abandonada e incapaz, hoy lo sé EL SIEMPRE HA ESTADO CONMIGO,
solo eso explica como he logrado llegar hasta aquí.
Creo que lo más importante de esta experiencia fue que al final pude percatarme de que yo me cuento una historia de cada una de las experiencias de mi vida, una historia que depende en gran medida de la perspectiva que tenía yo en el momento que ocurrieron, de las creencias que tenía de mí misma y del mundo entonces, de lo que sabía y de lo que ignoraba, pero también me di cuenta, de que hoy soy una persona distinta, hoy se cosas que no sabía antes, hoy mi perspectiva es otra, he crecido, por lo tanto hoy con total conciencia puedo contarme historias mucho más certeras y maduras de lo que he vivido, hoy yo decido qué historia contarme a mí misma de lo que me ha pasado y hoy decido contarme historias mucho más compasivas, empáticas y humanas, historias que me ayuden a crecer y a avanzar, historias donde yo soy la protagonista de mi vida y no la víctima de nada ni de nadie.
Mirar es tomar conciencia de lo que pasó, de la manera en que lo viví y de lo que resultó.
Pero esto fue solo el principio recuerda: todavía falta agradecer, aceptar, soltar y recibir.





Comentarios